Conoce lo que nuestros socios opinan.
Una de las actividades que más me apasionan es intercambiar conocimientos sobre la naturaleza y el mundo en el que vivimos con distintas personas. He encontrado que la divulgación de la ciencia es una actividad que ocurre en áreas naturales, museos, salas de cine, en la calle y en diversos medios de comunicación. Me afilié a la Somedicyt en 2006. Es la asociación mexicana con más historia en divulgación en México. Reúne un numeroso y multigeneracional grupo de personas dispuestas a reflexionar, crear, colaborar e impulsar el desarrollo de la divulgación de la ciencia y la tecnología en nuestro país y en América Latina.
Educada en un ambiente familiar donde se daba la misma importancia a las ciencias, a las humanidades y al arte, nunca me quedó claro si me gustaba más la ciencia o la literatura; gracias a la divulgación pude fusionarlas. Considero que ciencia, literatura y divulgación pueden cambiar para bien la vida de la gente. Al abrazar la divulgación profesionalmente, me pareció natural afiliarme a nuestra Somedicyt, pues se requiere una agrupación gremial que defienda su importancia y su valor.
Desde muy joven me atrajo compartir con otros lo que iba aprendiendo acerca de temas de ciencia. Con los años le tomé más gusto al asunto; y consolidé mi visión sobre la importancia de la cultura científica y el pensamiento crítico, para que la gente viva mejor y tome decisiones informadas. Empecé a divulgar desde mis sucesivas posiciones en una empresa química, en una universidad privada, en un centro de ciencias y ahora, en Fibonacci. En 2002 me afilié a la Somedicyt: en ella he aprendido mucho, he participado en proyectos, he conocido a otros apasionados por divulgar, he hecho amigos y he tenido la oportunidad de servir a diversas comunidades y a mi propio gremio.
Soy Julieta Fierro, me dedico a la divulgación de la ciencia porque pienso que existen tantas maravillas en el universo que merecen que más personas las conozcan. Soy socia de la Somedicyt porque considero que juntos podemos lograr más y mejor divulgación. Para mí la popularización es hacer llegar al mayor número de personas de las más diversas formas de conocimiento científico de tal manera que lo disfruten y lo aprecien.
Desde niña me ha gustado aprender y platicar sobre lo que me parece interesante o muy importante para tener una buena vida en lo personal y como sociedad. Pronto descubrí que la divulgación de la ciencia me permitía saber de muchos temas y comunicarlos a muy diversas personas, a través de diferentes formatos (lo cual siempre reta tu creatividad), así fue como me sedujo la divulgación para dedicarme a ella. Pertenecer a la Somedicyt me ha permitido conectarme con colegas del país y de otras partes del mundo, y poder construir proyectos y reflexiones sobre la comunicación pública de la ciencia con otros entusiastas por contar historias de ciencia.
Mi primer trabajo me llevó a conocer lo que ahora es mi pasión: la divulgación de la ciencia. Gracias a esa experiencia descubrí el universo de la ciencia que alberga el estado de Morelos, riqueza que no debería quedar resguardada en los laboratorios, sino darse a conocer al público general, de ahí que desde entonces me dedique a esta labor. La SOMEDICYT me ha permitido conocer a colegas que desde distintas áreas de experticia llevan la ciencia y tecnología más allá de los lugares de investigación.
Ser divulgadora es el trabajo de mis sueños porque puedo integrar conocimientos y habilidades distintas y conocer a muchas personas, a la vez que hago algo que me encanta y nunca me aburro. Una de las cosas más valiosas para los que nos dedicamos a la comunicación de la ciencia es el trabajo en equipo, por eso me afilié a Somedicyt: para estar en contacto con otros divulgadores y poder intercambiar puntos de vista, aprender de otros colegas y ¡pertenecer a una comunidad que, además, le gusta bailar igual que a mí!.
Un día después de regresar de un congreso nacional de botánica en el año 2000, me di cuenta que si lo que hacía la gente no lo conocía nunca podría contagiar la importancia de reconocer a la ciencia y sus procesos como una posibilidad de resolver problemas nacionales y personales. A partir de ese momento me comencé a involucrar y profesionalizarme en el campo de la divulgación. Parte fundamental de ese camino fue la Somedicyt, pues era el único lugar en el que podía imaginar una forma diferente de mostrar lo que a mí me parecía importante tomar en cuenta, al tomar decisiones permanentes de vida.
Escuchar no solo a diferentes divulgadores profesionales, sino a investigadores que ya pensaban diferentes caminos para comunicar la ciencia a públicos amplios, fue determinante para elegir esta profesión como motor de vida profesional.